martes, 7 de marzo de 2017

LAS DE MIRANFÚ #9 ESPECIAL CAFÉ LITERARIO

Las de miranfú nos dejamos caer, en este programa especial, por un café literario modernista, el Varsovia, siguiendo la tradición del Madrid de Valle-Inclán, Pérez Galdós o Umbral. Guiadas por un cicerone de excepción, nos adentramos en un local lleno de historia, acomodándonos en sus sofás de terciopelo granate y departiendo en torno a un cenador de mármol con su propietario, para luego averiguar que el camarero es un poeta aún por descubrir y que, entre bandeja y bandeja, compone un romancero lorquiano, pero no gitano sino astur, y más tarde acodarnos en la barra con un novelista que nos desmitifica la movida madrileña desde la perspectiva de un jincho de Villaverde. Y todo esto mientras un fotógrafo nos sigue los pasos para dejar constancia de cómo nos mimetizamos con este paisanaje de café, carne de tertulia. Technobohemios de la mejor estirpe. ¿Os pasáis a conocerlos?

lunes, 27 de febrero de 2017

LAS DE MIRANFÚ #8

Las de miranfú hoy nos enfrentamos a un concepto de peliaguda definición y límites un tanto imprecisos: la normalidad. Y nos preguntamos, ¿es normal tener un título de Harvard sin moverte de tu casa de Alcorcón? ¿Es normal ser negro? Entonces, ¿por qué lo llaman afrodescendiente incluso si sólo eres un estilo de música o un pantalón? ¿Es normal que se haya extinguido el frufrú de las faldas? ¿Es normal subvencionar cine, aunque sea de mierda? ¿Y que el mal por el mal quepa en 140 caracteres? Supongo que, tras esta descripción, sólo tendréis una respuesta clara: que los que no son normales en absoluto son nuestros programas. No lo seáis vosotros tampoco. Se os quiere.

http://www.radioela.org/LAS-DE-MIRANFU-8.html


Y hablando de cosas normales, la compañía Arymux opina que lo es, y mucho, que las personas con discapacidad puedan disfrutar de sus espectáculos de baile, música y teatro. Lo hacen a través de la lengua de signos, convertida en melodía, en versos, en danza, en utopías realizables. Nos lo cuenta uno de sus integrantes, el actor Cristian Dáez.

http://www.radioela.org/LAS-DE-MIRANFU-8-ENTREVISTA-A.html

lunes, 20 de febrero de 2017

LAS DE MIRANFÚ #7

En este programa, las de miranfú le hablamos, le leemos, le susurramos en la orejita, le acariciamos el lomo, le rendimos pleitesía, le cantamos serenata ¡al amor! ... o lo intentamos. Si el fracaso es clamoroso, a mí no me mires (o no me escuches).


Y también entrevistamos al director de la revista digital Gran Imaginador, Luis Freijo, que nos cuenta el proceloso proceso de comandar una publicación cultural con contenidos chulos y no morir en el intento.

lunes, 30 de enero de 2017

LAS DE MIRANFÚ #6

Las de miranfú hemos venido esta vez a hablar de sueños; de los sueños en el arte. Los que tienen las escultoras Laura Franco y Violeta Lucena por que veamos el mundo desde una óptica distinta a través de sus creaciones; los que alientan a los protagonistas del musical La La Land, tan locos e idiotas en sus canciones (¿¿cómo resistirse a discutir sobre la película del año??); los que nos visitan cuando bebemos; los que nos arrebolan las mejillas y el corazón (porque también sabemos ser cursis); y los que, seguro, también alimentan los componentes de un coro mormón, aunque por ello tengan que pagar peajes (¿o no?). Supongo que vosotros, miranfunianos, también soñaréis, pues ¿quién no lo hace? Venid a compartirlo con nosotras.

jueves, 5 de enero de 2017

LAS DE MIRANFÚ #NAVIDAD

A los Reyes Magos se les han adelantado con un regalo unas tales de miranfú. Cuentan que traen al mundo un especial navideño, con villancicos alternativos, una charla sobre libros regada con café de la mano, y puño y letra, de Café Literario (muy propio, ¿verdad?), una palabrota que traerá cola (literalmente, creednos), y la asistencia a un nacimiento muy especial. El programa más mágico para empezar el año y cerrar las fiestas.

http://www.radioela.org/LAS-DE-MIRANFU-NAVIDAD.html

viernes, 16 de diciembre de 2016

Privilegiada rutina

Una media de cuatro veces al día disfruto de una experiencia que una porción nada desdeñable de la población mundial sueña con probar al menos una en toda su vida. Menuda suertuda, ¿verdad? Pero no, no digo esto por ufanarme porque, en realidad, esta bienaventuranza no la disfruto en absoluto (y rima). Por eso, en cada ocasión que paso, a reventar de hastío, por delante del Santiago Bernabéu esquivando a los impenitentes idólatras que se fotografían en la explanada de su aparcamiento como quien está conquistando un trofeo que se llevará a casa en el más preferente compartimento del baúl de los recuerdos, pienso aquello de 'qué mal repartido está el mundo, Facundo'. O, de proverbios va la cosa, aquel otro tan acertado que reza que Dios da pan a quien no tiene dientes.

Toda esa multitud gozándola, haciendo cumbre vital en ese momento, tan efímero como (seguro) largamente acariciado, que para mí se inscribe en el más malhadado de todos los trayectos rutinarios: el del camino al trabajo. Es a mí, a quien el fútbol le importa un soberano rábano, a la que se me brinda el consuetudinario privilegio de coexistir con esa mole que no es catedral y no es pagoda, ni mezquita, ni sinagoga, ni chiringuito de telepredicador, pero que sí es templo donde le rinden culto al dios blanco gentes de todas las razas, colores, culturas, lenguas, longitudes y grosores, que, pertrechados de smart-phones, de esas cámaras compactas que sacabas de fiesta para documentar melopeas, o de cachivaches de tiros largos que hacen de cualquier desgraciado un reportero en potencia del National Geographic, se arrojan a tierra para capturar, golosones, más estadio; o buscan ángulos artísticos y encuadres osados; y posan, solos, en pareja o en grupo, acompañados de un presunto Bart Simpson acolchado, o de esa Minnie que intenta atrapar a los incautos canturreando "hola, hola" con una agudeza tonal que pone ligeramente de los nervios, naturales o relamidos, joviales o solemnes, pero siempre en éxtasis, hermanados por el hecho sagrado de hallarse ante EL mito encarnado en pilastras de hormigón.

Peregrinos renovados a perpetuidad entre los que tú, siempre idéntica, repetición de ti misma, zigzagueas sin que tu regate tenga nada que envidiar al mejor que pueda ejecutar cualquiera de esos ídolos suyos que juegan ahí dentro; devotos romeros ante los que te paras conteniendo la respiración, cuasi derrapando, para no arruinarles el instante de inmortalidad cuando el flash se les rebela; feligresía a la que acabas retratando con tus propias artes porque es que resulta que querían salir todos y claro...

Y todos es todos, porque me da por pensar que por esos rincones del mapamundi remotos habrá una colección de fotos dispares a las que, sin embargo, unirá algo; un punto en común y de fuga sin importancia, apenas un borrón detrás de los protagonistas en el que no reparar, que pasar por alto, que tal vez suprimirá sin piedad el photoshop, porque no pintaba nada allí y 'qué lástima que nos estropee tan bonita estampa, tan digna de Instagram': la presencia de una tipa ora apurada, ora encabronada, ora soñolienta ¿o acaso soñadora?, arrebujada en un abrigo, parapetada tras un paraguas o sudando la gota gorda que simplemente pasaba por ahí, sin haberlo escogido, siempre idéntica, repetición de sí misma.

Mi cotidianeidad, telón de fondo de su alegría.



jueves, 15 de diciembre de 2016