viernes, 9 de diciembre de 2022

Entrevista sobre "La llave de las estrellas" en Despierta Aragón, de Aragón Radio

 https://www.cartv.es/aragonradio/radio?play=podcast%2F131543&fbclid=IwAR3cSs4Y1xbKcheSS-BL7TxKtQgJPubiM9WwB_UnSdgnRSHUYEjnTym_nTk

Entrevista en el blog Alma en las palabras

 En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de Marta Quintín.

Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría? El planeta Tierra vale como lugar, ¿no? Renuncio al resto del Sistema solar, que no es moco de pavo.

¿Prefiere los animales a la gente? La mayoría de las veces, sí. Y si hablamos de un perro, no hay discusión posible.

¿Es usted cruel? Intento no serlo, pero seguro que muchas veces se me escapa.

¿Tiene muchos amigos? El ‘muchos’ es un adjetivo indefinido y también relativo, así que dependerá de con quién se me compare. En cualquier caso, estoy satisfecha con los que tengo, tanto cuantitativa como cualitativamente.

¿Qué cualidades busca en sus amigos? La lealtad creo que es la más importante. Eso aparte, me gusta la buena conversación.

¿Suelen decepcionarle sus amigos? No. Me siento muy afortunada con ellos. Son mi gran patrimonio.

¿Es usted una persona sincera? Si dijera que no, mentiría.

¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre? Leyendo. Escribiendo. Haciendo teatro. Yendo al cine. Paseando. Viajando.

¿Qué le da más miedo? Las agujas. Aunque cada vez menos. #SuperandoFobias

¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice? Muy poca cosa. Aunque me indignan las personas que se creen por encima del bien y del mal. Y las que andan despacio y no se dan cuenta de que están obstaculizando la calle.

Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho? Vegetar.

¿Practica algún tipo de ejercicio físico? Camino mucho. Intento ir andando a todas partes.

¿Sabe cocinar? En absoluto.

Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría? ¿Vale cualquiera? ¿Incluso uno que no comparta plano temporal conmigo? En ese caso, a Gustavo Adolfo Bécquer, pero porque me lo habría intentado ligar.

¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza? Esperanza.

¿Y la más peligrosa? Envidia.

¿Alguna vez ha querido matar a alguien? Realmente no. Mis pulsiones homicidas me resultan más que manejables.

¿Cuáles son sus tendencias políticas? Grosso modo y para no extendernos, socialdemócratas. Y presididas siempre por el feminismo.

Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser? Actriz.

¿Cuáles son sus vicios principales? Las palmeras. De chocolate o glaseadas. No discrimino.

¿Y sus virtudes? Creo que una cabeza bien amueblada.

Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza? Qué angustia. Prefiero no tener que comprobarlo nunca.

https://almaenlaspalabras.blogspot.com/2022/12/entrevista-capotiana-marta-quintin.html

martes, 29 de noviembre de 2022

Presentación de "La llave de las estrellas" en Madrid

 ¡Madrileños de origen y de adopción! Esta vez, sois vosotros los convocados para la presentación de #LaLlaveDeLasEstrellas, que se celebrará el próximo martes en la Librería Lé.

Y, a propósito de eso, os contaré algo, que, al fin y al cabo, es de lo que se trata. Resulta que, hace muchos años, en concreto siete (uno arriba, uno abajo), cuando todavía no había publicado "El color de la luz" y aún no pasaba de quimera que alguna vez fuese a lograrlo, yo cruzaba a diario por delante de la citada librería, en su antigua ubicación de Castellana. Iba camino de un trabajo que no me gustaba demasiado, y mi único aliciente para levantarme por las mañanas residía en esa pasión que llevaba cultivando toda la vida y que quizás —soñaba— terminaría conduciéndome a un lugar que de verdad mereciese la pena, que guardase algún sentido para mí. Solo tenía un par de manuscritos y ninguna certeza, pero en esa esperanza me refugiaba contra viento y marea. Para darle solidez, para cristalizarla, lo formulaba en los términos de la siguiente promesa: "Un día no muy lejano, mis libros estarán expuestos en este escaparate". Y así, bajo este augurio autoconfeccionado, me insuflaba ánimos y seguía el trayecto un poco más contenta. Desde entonces, han transcurrido siete años (uno arriba, uno abajo). Acabo de publicar mi cuarta novela. Y unas semanas atrás, mi editorial, HarperCollins Ibérica, sin saber nada acerca de esta historia, me hizo una propuesta: "¿Te parece que la presentación en Madrid se celebre en la librería Lé?".
No pude más que sonreír.
Y sí, lo único capaz de ensancharme esa sonrisa sería que me acompañarais en este sueño cumplido, en este círculo que por fin se cierra.








jueves, 24 de noviembre de 2022

Reseña sobre "La llave de las estrellas" en el Periódico de Aragón

 La propia Marta Quintín (Zaragoza, 1989) admite que su nueva novela tiene un punto punk. Así que nadie espere encontrar en 'La llave de las estrellas' (Harper Collins Ibérica) un denso tratado de historia a la vieja usanza. Tampoco una de esas obras que, aunque con sello reciente, vienen marcadas con la caspa del relato monocorde que empalman un hecho histórico con otro con la excepción de pequeñas salpicaduras, ya sean en forma de anécdotas impactantes y supuestamente reales, polvos metidos con calzador o llamativas desgracias. 

Muy al contrario, estamos ante un texto ágil, cercano, intenso y descarnado. Moderno. Pegado a los tiempos que corren por mucho que parte del mismo se desarrolle en el siglo XV. Un libro que sin que apenas te des cuenta te mira a los ojos y directamente te interroga qué es lo primero que harías si te tuvieras que ir de tu casa con una patada en el culo, para dejarte caer en manos de un destino con aspecto de zozobra (que se lo pregunten por ejemplo a los millones de refugiados que existen actualmente en el mundo). Respuesta: lo primero, llevarte las llaves. Quién sabe si algún día puedes regresar.

La diáspora de 1492 

Al menos eso es lo que hicieron miles de judíos expulsados por los Reyes Católicos de las coronas de Aragón y Casilla en 1492. De Sefarad. Y ahí es donde hallamos la semilla del nuevo trabajo de Marta Quintín. Por cierto, nunca mejor traída aquí la palabra 'trabajo', ya que la autora zaragozana demuestra haberse esforzado, y mucho, con el objetivo de empaparse de la cultura judía y el éxodo sefardí antes de empezar a alinear letras con tino, ritmo, dulzura, crudeza y un manejo quirúrgico del vocabulario. 

Un escrupuloso ejercicio de documentación que no hace sino hablar muy bien de una escritora cuyo principio número uno pasa por mantener siempre un sincero respeto (y adoración) por la literatura. Para Marta Quintín esto no es un juego, una diversión, un capricho, una afición o una manera de salir en la tele o en los periódicos. Ni siquiera la forma de sacarle partido a ese don que la distingue desde que era esa chiquilla que aún no sabía escribir pero sí recitar. Para Marta, esto es su vida. Por eso, solo la honradez propia de las cosas bien hechas y el sacrificio personal que destilan cada una de las páginas del libro ya devuelven con creces el 'precio de la entrada'. 

'La llave de las estrellas' es la conjugación de dos relatos que viajan separados por cientos de años, aunque abocados a converger. Uno por el último tercio del siglo XV. Otro por los primeros años del XXI. A cada lado emerge la fuerza de sendas mujeres (y también la de sus respectivas amigas) que comparten apellido, religión, energías, avatares y no pocos sufrimientos, cada una en su época. La novela te lleva y te trae una y otra vez del pasado a la actualidad con una cadencia inusitada que te dispara la curiosidad por conocer dónde está la conexión, qué pasa con la llave. Qué casa abre. Dónde se junta todo.

Toda la ficción se apoya en hechos reales (genial la alusión a la operación de cataratas de Juan II, padre de Fernando el Católico) con la habilidad de una trapecista y el aderezo de la descripción certera y minuciosa, que siempre ha sido uno de los puntos fuertes de Marta Quintín, quien anteriormente ha publicado 'Dime una palabra' (Urpi Editores, 2012), 'El color de la luz' (Suma de letras, 2018) y 'La tortuga que huía del jaguar' (Versátil, 2019), con la que ganó el Premio Valencia Nova de Narrativa.

Personajes llenos de vida

En todos los casos sorprende la capacidad de la zaragozana para dotar de vida a los respectivos protagonistas de sus novelas, pero esta vez se ha superado a sí misma. Con este último libro en la mano, donde por cierto ni el sexo ni tampoco la lujuria saben de calzadores, parece que Vida y Rebeca Benveniste van a entrar por la puerta de casa de un momento a otro. Tanto, que al pasar la última página el cuerpo pide más, una continuación, un 'spin off', lo que sea antes que dejar a estas dos mujeres o a sus estirpes descansando inmóviles en la librería hasta que llegue la hora de decirle a tu hijo o hija: «Te aconsejo este. Es un trueno». 

Las dos narraciones se desarrollan en Alpartazgo, un pueblo ficticio de la provincia de Zaragoza, a orillas del Jalón, que como Macondo tiene la virtud de no ser especialmente de nadie para que todo el mundo pueda hacerlo suyo al leer la novela. De ahí parten o llegan los caminos de leche y miel de las protagonistas, expresión de poso judío empleada desde mucho tiempo atrás para describir o desear un recorrido vital fructífero. El mismo que ya recorre desde hace tiempo la autora de 'La llave de las estrellas'.  

https://www.elperiodicodearagon.com/cultura/2022/11/23/camino-leche-miel-marta-quintin-78969448.html