miércoles, 3 de julio de 2013

De noche, todos los gatos son pardos

A las cinco y media de la mañana, por la calle sólo estoy yo y cuatro gatos más... bueno, un gato más... bueno, en realidad eran dos más, pero el blanquito huyó para refugiarse en los bajos de un coche en cuanto aparecí. Minino listo. No hay que fiarse de la gente que circula por las calles a esas horas. Lo saben bien las escaleras mecánicas urbanas, que entonces ni siquiera funcionan. Los maleantes, cierrabares y gente de mal vivir no merecen las comodidades municipales. Y yo tampoco las merezco, porque mis intenciones son las peores de todas. A esas horas, me dispongo a levantar el país. Pero a levantarlo literalmente: de la cama. Gatos y lirones del mundo, protegeos de esa gentuza.


lunes, 1 de julio de 2013

Encargos de verano

Empieza un mes que será duro y largo. Cuando llega la época estival, a la mayoría de la gente le dejan una planta. A mí me han dejado una radio. Una insensatez en ambos casos. Si me hubieran encomendado un vegetal, habría terminado por matarlo. En el caso de la radio... el espectro de posibilidades se amplía. Una de dos: o consumo mi malévolo plan de dominar el mundo a través de una masiva sugestión subliminal, o me lo cargo todo. Si ocurre esto último, prometo que Radio Eibar será como los músicos del Titanic: sonará hasta el final. Y yo me ahogaré con ella, pero no sin antes decirme (a mí misma, grumete y capitana a un tiempo): "Caballeros, fue un placer tocar con ustedes esta noche". Hundirse, sí, pero siempre con una frase lapidaria en la boca.
Pues eso, queridos radioyentes, que, si en algún momento de este mes de julio oyen cacofonías en sus transistores, no tienen por qué alarmarse. Sólo soy yo.
Diculpen las molestias.

viernes, 21 de junio de 2013

La paradoja del anglo vasco

Hace un año escribí una entrada a la que titulé "Los nacionalismos en Nueva York son una paradoja", dado que en ella contaba cómo un mexicano me había preguntado de dónde era y, al responderle que española, había querido hilar más fino inquiriendo primero si era catalana y, acto seguido y ante mi negativa, si no sería entonces vasca (ergo, paradoja de libro: los extranjeros identifican como españoles a aquellos que lo son con más reticencias). Pero la paradoja no termina en Nueva York. Prosigue en Vitoria, en esta cafetería y en una calle homónima cercana.





¿Qué es esto de los anglo vascos? Multicultural que te rilas. Podría entenderse como la simple garrulería de pretender parecer cosmopolita sin serlo. Eso pasa en todos los sitios. Sin ir más lejos, el "chino" que hay detrás de mi casa de Zaragoza, junto al barrio de San José, anuncia a gong y platillo, con luces de neón, que son el China Center San José. Vamos, Chinatown en estado puro.
La diferencia está en que, como por estas tierras todo tiene connotaciones políticas, proclamarse como "anglo-vasco" se torna una cuestión de más calado y capaz de generar cierta confusión entre los foráneos. ¿Serán una colonia del imperio británico, tipo India o el peñón de Perejil? Por tanto, ¿acaso allí se reúne una comunidad de vascos que se montan tea parties con txakolí a las cinco en punto de la tarde en honor a las costumbres de la metrópoli? ¿Es el txirimiri un remedo nostálgico de la lluvia londinense?
Pero todavía hay una paradoja más desconcertante que a mí me encanta. Lo de "Eusko Label", con lo que acreditan la procedencia y autenticidad de los productos vascos. Ahora, si no eres una marca, no eres nada (bueno, también puedes ser una marca, como la marca España, y seguir siendo nada, pero ése es otro tema). Sea como sea, ¿no sirven las marcas para vender lo más castizo de la idiosincrasia de turno? ¿Y tú me vendes tu terruño vascongado en inglés, con eso del "label"? ¿Será que, al final, lo importante es vender (por cierto... otro rasgo muy característico de esa isla de mercaderes llamada Gran Bretaña, con lo que todo empieza a cuadrar), y el idioma en que se haga se convierte en un tema secundario mientras el dinero haga din, que es una lingua franca universal? ¿Tantos años de lucha y fiera resistencia euskaldun a la invasión imperialista de España y su fascistoide lengua castellana, y todo podía haberse solucionado con una pijada de anglicismo? Joer, haber empezado por allí. Cuánta decepción. Cuánta paradoja.

*Según me informa amablemente Xmerri, el Anglo-Vasco es un barrio de Vitoria, así llamado porque por allí pasaba una línea de ferrocarril que comunicaba Guipúzcoa con Navarra, y muchas de las compañías ferroviarias que la usaban tenían capital británico. Esto ratifica la teoría de que, cuando hay money money de por medio, el romanticismo de la ideología y las raíces se diluye, y nos convertimos a la nacionalidad del mejor postor: y somos eusko label, anglo vascos y lo que haga falta.

martes, 18 de junio de 2013

El ofertón

Supongo que casi todos estaréis inscritos en alguna de estas páginas de búsqueda de empleo, que, dada su utilidad, más pueden considerarse spam que otra cosa, pero que mantenéis por echaros unas risas catárticas de vez en cuando. A mí me gustan especialmente esas ofertas en las que te tientan con trabajar gratis, o con pagarte sesenta céntimos por artículo, o ésas que se venden como empresas "frescas y dinámicas" que te permiten trabajar desde casa, siempre y cuando pongas tú toda la logística, programa de edición, la cámara etc, etc... Pero lo que he recibido hoy es insuperable. Red Trabajar (que se anuncia como la "mayor red de talento en Internet", ahí es nada) me ofrecía trabajo en una revista. Sí, sí, como lo oís. ¡Del gremio, del gremio! He pinchado súper intrigada. Y he descubierto que la revista era "para hombres", que se llama 609 y que la oferta es ser su "chica de portada" junto a un titular que reza "Juguetes eróticos". ¿Y la contrapartida monetaria? Una tablet. Pero de 16 GB. Ojo.

Cosas que no cambian

Visto en el museo Guggenheim de Bilbao en la exposición "El arte en guerra": un letrero reproduce el fragmento de un edicto promulgado por el Ministerio de Propaganda del III Reich, en el contexto de la Francia ocupada y el gobierno colaboracionista de Vichy, cuya última frase dice "En Europe, seule l'Allemagne décide" (o sea, en Europa solo decide Alemania). Esta bilbainada (o germanada) data del 9 de julio de 1940. Pero... ¿no os resulta familiar, coetáneos míos?